martes, 11 de enero de 2005

Igualdad ferroviaria

JAVIER MORÁN/ La Nueva España/ (10/01/05)
Conviene acudir a la esfera de las ideas para interpretar de algún modo lo que está sucediendo con la abolición de la Alta Velocidad ferroviaria, una orientación lanzada por la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, en su reciente plan estratégico de infraestructuras y transportes (PEIT).

Dicho en pocas palabras, Fomento considera inviable la construcción total de una nueva red ferroviaria española destinada exclusivamente a la los trenes de Alta Velocidad, y lo justifica mediante unas razones que la propia ministra expuso hace unos meses en unas jornadas de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles.

Magdalena Álvarez vino a afirmar entonces que no existe «masa crítica» de viajeros suficiente para que cada región cuente con sus respectivas líneas. En tal caso, añadía, seguir adelante con los planes del anterior Gobierno significaría establecer un medio de transporte «antieconómico, poco ecológico, socialmente injusto o con un servicio deficiente».

Antieconómico y poco ecológico por el alto coste energético para desplazar un material móvil tan pesado como el de los trenes AVE. Socialmente injusto, por destinar grandes inversiones a trenes costosos, y deficiente a la postre porque la escasa demanda no permite grandes frecuencias de convoyes.

Como se ve, los argumentos de la Ministra resultan perfectamente circulares: no habrá demanda y, por tanto, se recorta la oferta, lo cual, a su vez, impedirá el incremento de la demanda.

Visto de otro modo, el PSOE gobernante prefiere la igualdad ferroviaria, o el recorte de prestaciones, en lugar de la apuesta por mejores medios de transporte que logren competir con la carretera o el avión, tal y como recomienda el Libro Blanco de la UE. Ciertamente, el tren convencional no compite con nada. Así pues, mientras el resto de Europa sigue galopando sobre la Alta Velocidad -aun con dificultades inversoras-, España quiere iniciar un camino divergente. A saber dónde acabaremos. (Tomado de La Nueva España)

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Fernando Meza en Periodismo global

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