sábado, 18 de abril de 2009

Al Sr. Ministro de Fomento

Sr. Ministro,

Disculpe mi atrevimiento de dirigirme públicamente a usted, pero como blogger que también es, comprenderá que aproveche la oportunidad de hacerlo a través de mi propio blog.

Según publica la prensa, tiene usted el propósito de impulsar una serie de actuaciones en materia de infraestructuras y agilizar las que ahora se encuentran en marcha, realizando una importante inversión pública con el fin de crear puestos de trabajo. He defendido anteriormente esa política y por tanto me alegro de que ahora se aplique y le felicito por ello.

Leo también que planea reunirse con representantes de las empresas constructoras, las cuales le han hecho a usted una serie de propuestas:
“Pero si se aceptan las propuestas, Fomento tendría que poner el reloj en marcha de forma inmediata. Esta iniciativa exige una serie de requisitos como recurrir a la modalidad de concursos de proyecto y obra, realizar la declaración de urgencia de los expedientes, utilizar el procedimiento restringido para realizar la contratación y utilizar también el procedimiento de urgencia en la expropiación y ocupación de terrenos.”
Permítame sugerirle, Sr. Ministro, que se reúna también con otros agentes importantes en el desarrollo de toda obra pública, como son las empresas de ingeniería o consultorías, que redactan los proyectos. Porque no todo el mundo está de acuerdo, por ejemplo, con la implantación de los concursos de proyecto y obra. Estaría bien contrastar opiniones sobre ésta y otras cuestiones.

Sería bueno también establecer, ya de una vez por todas, un procedimiento para que el coste final de una obra se ajuste a lo presupuestado, acabando con las bajas temerarias en los concursos y reduciendo al mínimo posible los proyectos modificados.

Por otra parte, le ruego, Sr. Ministro, que su loable afán de agilizar los trámites burocráticos no se traslade también a los procesos técnicos. Cuando un ingeniero le diga que un proyecto no puede redactarse en tan breve plazo de tiempo sin merma en su calidad o que una obra no puede terminarse en la fecha que a usted le convenga, hágale caso, aunque ello traiga como consecuencia no poder inaugurarla antes de las próximas elecciones; piense que aunque el ingeniero -quizá por un sentido de la disciplina mal entendido- le diga que es posible, a la hora de la verdad probablemente la obra no estará terminada a tiempo y sólo podrá usted cortar la cinta de una actuación inacabada (como buen gallego, ya sabe que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible). Le aseguro que no va a perder votos; al contrario, los ciudadanos sabrán apreciar una obra de calidad finalizada en el plazo que por su complejidad le corresponda.

Le deseo suerte en su cometido y espero que tenga usted más acierto que su predecesora.

4 comentarios:

Níniel dijo...

Esperemos que Pepiño te escuche...

Carlos Cesar Alvarez dijo...

En otros tiempos y con otra persona habría sido imposible. Pero Blanco está presente en internet (él o algún colaborador) y cabe la posibilidad de que pasen por este blog.

Anónimo dijo...

No estoy muy de acuerdo. En primer lugar no estoy tan seguro de que la inversión en obra pública sea salida a la crisis, no desde luego si supone endeudar al país más allá de límites en los que nos están metiendo.

Por otra parte, no dejo de insistir en la GRAN MENTIRA de Fomento en los últimos años: el gobierno no para de decir que se invierte muchísimo, cuando es FALSO.
Lo que se está haciendo es licitar a tutiplén, licitar sin sentido, licitar lo que no se tiene ni se puede hacer. Pero luego NO HAY UN DURO para ejecutar esas obras. En el norte las mayoría de las obras de Fomento están PARADAS por falta de anualidad. El truco es: adjudico la obra, el primer año le pongo una anualidad del 5% o menos, el siguiente un poco más, y el último año un 80%. Y hala, empresas constructoras, haced la obra y negociad la certificación con el banco, jajajaja, claro que los bancos están para regalar la pasta, juas juas. Incluso sé de obras a las que les quitan la anualidad que tenían para licitar otras, y así vender que están haciendo obra pública... una VERGÜENZA!!!!

Así que no me creo nada, pero nada nada.

Por cierto, como ICCP, siento vergüenza también de que el ministro sea un tipo como Blanco, sin estudios ni experiencia laboral ninguna, un político profesional que solo ha vivido de hacer política, y no precisamente de forma constructiva.

Hala, ya me he desahogado por hoy.

Carlos Cesar Alvarez dijo...

Si el procedimiento para licitar obras es malo (que lo es), también lo era antes de la crisis, pero entonces las constructoras no han dicho nada porque también les convenía. Aquí todo el mundo ha estado especulando con el futuro: los gobiernos (todos), las empresas, los bancos... Ahora que se cerró el grifo es cuando vienen las quejas.

Pero hasta la fecha nadie ha dicho cuál es el procedimiento para salir de la crisis, salvo usar las recetas ya conocidas: inversión pública (y no sólo en construcción, también en nuevas tecnologías)

En cuanto al ministro, creo que debería ser un ICCP, y no por corporativismo, sino porque sabría de qué le hablan los técnicos. La señora anterior era economista y fue un desastre.

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