jueves, 17 de diciembre de 2009

Edelmiro Rúa contra los ingenieros

Hay personas que por las características singulares del cargo que ocupan deberían medir sus declaraciones públicas de forma especial. El Presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos es una de ellas. Por desgracia, Edelmiro Rúa dista mucho de estar a la altura del cargo que ocupa, no sólo por sus declaraciones, sino por su actuación en general.

Muchas ingenieras están esperando todavía una rectificación y una disculpa a sus desafortunadas manifestaciones sexistas de hace poco más de un año. Para más gravedad, las declaraciones se produjeron cuando los tres ministerios más relacionados con la profesión (Fomento, Medio Ambiente y Ciencia e Investigación) estaban ocupados por mujeres. Entonces Rúa se justificó de forma mezquina con la excusa más manida: echar la culpa al periodista.

“Todas las líneas del AVE tendrán en un futuro parada en el aeropuerto madrileño de Barajas, comunicado con la capital por metro, autobús y, desde el año que viene, también por trenes de cercanías. “No es necesario. ¿Qué se va a ganar? ¿Cuántos usuarios que cojan el AVE van a viajar luego en avión como para justificar la inversión en un tramo de tren de alta velocidad sin continuidad?”, se pregunta Edelmiro Rúa, presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.”

Seguramente el fondo de la cuestión que se plantea en el artículo sea impecable: sólo hay que construir aquellas infraestructuras que sean necesarias. De acuerdo. Pero no es precisamente el Presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos quien debe posicionarse en contra de que se hagan obras civiles, que son las que dan trabajo a sus colegiados. Más aún cuando se hace referencia concreta a obras de alta velocidad ferroviaria, cuyo promotor, ADIF, tanto ha colaborado en los últimos años en la financiación del Colegio (eso sí: con el dinero de los colegiados)

Gracias al convenio -de naturaleza legal dudosa- que el Colegio tiene firmado con ADIF, la entidad que preside Edelmiro Rúa ha recaudado durante los últimos once años una media de 500 millones de pesetas (tres millones de euros) anuales, dinero que se ha obligado a pagar a los colegiados por un visado que, según el Dictamen 64/96, de 18 de diciembre de 1996, de la Junta Consultiva de Contratación Administrativa, es innecesario:
“En cuanto a la primera cuestión suscitada la necesidad o no de visado del colegio profesional para los contratos de consultoría y asistencia que tienen por objeto la elaboración íntegra de proyectos de obras, aunque la misma se suscita en relación con la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas, hay que destacar que la misma cuestión se suscitaba en relación con la legislación de contratos del Estado, habiendo mantenido esta Junta en su informe de 12 de mayo de 1987 (Expediente 10/87) la conclusión de que “en los supuestos de obras del Estado, Organismos autónomos y Entidades Locales basta la intervención de la Oficina de Supervisión de Proyectos o la aprobación técnica de la Entidad correspondiente, a que se refiere el artículo 47.2 del Reglamento de Disciplina Urbanística aprobado por Real Decreto 2187/1978, de 23 de junio, sin que, en estos casos, resulte procedente el visado del Colegio Profesional, aunque las obras se dirijan por profesionales que no sean funcionarios públicos”.

[...]

“Que en los contratos de consultoría y asistencia para elaboración íntegra de proyectos de obras no es exigible el visado de tales proyectos por el Colegio Profesional correspondiente siendo bastante, a estos efectos, conforme a la legislación de contratos de las Administraciones Públicas y a la reguladora de los Colegios Profesionales y normativa de disciplina urbanística, la intervención de la Oficina de Supervisión de Proyectos o la aprobación técnica de la Entidad correspondiente.”

El agradecimiento del presidente del Colegio por la enorme cantidad de dinero que ha ingresado en esas condiciones, digamos peculiares, es una inoportuna crítica al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias. ¿Se imaginan que ahora el ADIF, molesto con estas declaraciones, decide rescindir el convenio con el Colegio? ¿Saben el perjuicio económico que causaría a la corporación que preside Rúa? Creo que no sucederá, porque los intereses creados son muy poderosos, pero si el presidente lo hubiese hecho a propósito con ese fin, no le habría salido mejor.

Para acabar de redondear la faena, Edelmiro sigue haciendo amigos entre los políticos. En el citado artículo de El País:
“Edelmiro Rúa cree que, en muchas ocasiones, los políticos crean “necesidades ficticias” para “apuntarse tantos”. Incluso a veces, lamenta, dejan en el tintero las obras más acuciantes porque hay que dar salida a las “más vistosas”.

Así defiende Rúa a los ingenieros de caminos ¿Se puede actuar con más torpeza? ¿O tal vez Edelmiro dirá que no ha dicho lo que se ha publicado y echará la culpa al periodista como otras veces?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas

Si saber más que lo leído aquí y sin valorar las antiguas palabras, que si de sexistas fueron, debieron ser rectificadas con premura, quiero comentar sobre las recientes declaraciones.

Tengo opinión similar respecto a hacer obras de gran envergadura y coste sin una justificación de su utilidad o beneficio a futuro. No es cuestión de construir por construir, cuando en una situación de crisis se debería de priorizar. Sin ser ducho en la materia ferroviaria, seguro que hay otros grandes ejes más importantes que el aquí comentado. No entiendo las declaraciones como en contra de ADIF, sino en contra de una mala planificación.

También estoy de acuerdo en que los políticos con cierta regularidad prefieren obras vistosas antes que las necesarias, prefieren construir antes que mantener. Sinceramente creo que si se hace una mala gestión económica y planificada de la obra civil, quien sino puede aportar luz al tema sino es el Colegio respecto los otros colectivos. Aún encuentro que el Colegio debería ser más estricto y tener más voz delante de mala gestión política o despilfarro. Y no lo entiendo como morder la mano que te da de comer, sino como oficio el nuestro hacia la sociedad y la gestión de las arcas públicas.

Con visión constructiva.

Atentamente,

Arnau Cangròs
Ingeniero de Caminos

Anónimo dijo...

Me parece que los ingenieros como hombres también de economía y de ciencia, nos estamos alejando de la verdad, para acercarnos al dinero. Soy ingeniero mecánico, y ni se ma pasa por la cabeza el proponer a la construcción o a la fabricación de coches como el motor de una economía. Aunque esto sea lo que nos da de comer, no podemos, por mucho que nos duela,dejar de ver los perjuicios tanto económicos como ecológicos que un futuro va a acarrear este despilfarro, y creo que Edelmiro ha hecho un acto de autocrítica, que es lo que nos falta en este país.

Carlos Cesar Alvarez dijo...

Se puede estar de acuerdo en el fondo del asunto. Pero insisto en que el Presidente del CICCP no debe tirar piedras a su tejado y menos cuando se trata de ADIF.

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